IBQ-MEC-516: máxima resistencia con el mínimo peso
En prendas de outdoor, workwear y footwear, las zonas de mayor desgaste necesitan algo más que un tejido resistente.
Necesitan soportar abrasión, enganches, roces continuos y esfuerzos mecánicos sin convertir la prenda o el calzado en una solución pesada, rígida o incómoda.
Este equilibrio entre protección, durabilidad y ligereza es especialmente importante en entornos como el bosque, la montaña, los deportes de invierno o el calzado técnico, donde cada movimiento expone determinadas zonas a un contacto constante con superficies agresivas.
IBQ-MEC-516 ha sido desarrollado precisamente para responder a este reto.
EL RETO: PROTEGER LAS ZONAS QUE MÁS SUFREN
Un pantalón utilizado en trabajos forestales no se enfrenta a las mismas condiciones que una prenda convencional.
Ramas, corteza, herramientas, piedras, vegetación, superficies rugosas y elementos del entorno entran continuamente en contacto con rodillas, bajos, laterales y otras zonas de la prenda.
En aplicaciones outdoor sucede algo similar. Un pantalón para montaña o esquí puede rozar repetidamente con roca, cantos, botas, material técnico o superficies abrasivas.
Y en footwear, punteras, laterales y talones están sometidos a miles de ciclos de flexión, roce e impacto durante toda la vida útil del producto.
Por eso, el refuerzo no debe limitarse a “añadir más material”. Debe aportar resistencia exactamente donde se necesita, pero sin añadir peso innecesario.
CUANDO MÁS MATERIAL NO SIGNIFICA MEJOR PROTECCIÓN
Tradicionalmente, muchas prendas y productos técnicos han reforzado las zonas críticas mediante materiales gruesos, capas adicionales o componentes rígidos.
Esta estrategia puede aumentar la resistencia, pero también implica consecuencias:
- mayor peso;
- más volumen;
- menor flexibilidad;
- transiciones más rígidas entre materiales;
- mayor complejidad de confección;
- y, en algunos casos, menor confort.
El mismo reto aparece claramente en footwear. Los refuerzos tradicionales de caucho, materiales sintéticos gruesos o varias capas cosidas pueden proteger las zonas vulnerables, pero también incrementar el peso y reducir la flexibilidad y transpirabilidad del producto.
La pregunta pasa a ser: ¿Cómo conseguir una elevada resistencia mecánica con la menor cantidad posible de material?
LA SOLUCIÓN: IBQ-MEC-516
IBQ-MEC-516 es un tejido de refuerzo double face plain weave de 190 g/m² desarrollado para conseguir una elevada relación entre resistencia y peso. Su construcción combina dos fibras de altas prestaciones:
78 % PA Cordura®
Situada en la cara exterior para aportar un elevado comportamiento frente a la abrasión.
22 % Black Dyneema®
Incorporada para incrementar especialmente la resistencia al desgarro.
El resultado es una estructura ligera diseñada para aplicaciones de refuerzo donde la durabilidad es crítica pero el peso debe mantenerse bajo control.
DOS FIBRAS. UN ÚNICO SISTEMA.
Cordura® y Dyneema® no cumplen exactamente la misma función dentro del tejido.
La cara de Cordura® está orientada a soportar el contacto continuado con superficies abrasivas. El Dyneema® aporta una elevada resistencia mecánica con muy poco peso, contribuyendo especialmente a evitar que un daño localizado progrese fácilmente a través de la estructura.
Esta combinación permite desarrollar un refuerzo donde cada fibra aporta una función específica. Y hacerlo con apenas 190 g/m².
250.000 CICLOS DE ABRASIÓN
Una zona de refuerzo debe soportar contactos repetidos durante toda la vida útil del producto.
IBQ-MEC-516 alcanza 250.000 ciclos de abrasión según UNE-EN ISO 12947-2, frente a los 100.000 ciclos del tejido mecánico genérico utilizado como referencia comparativa.
Esta resistencia resulta especialmente relevante en aplicaciones donde determinadas áreas están continuamente expuestas al roce: rodillas, bajos de pantalón, laterales, bolsillos, zonas de contacto con equipamiento, punteras o talones.
No se trata solamente de resistir un impacto puntual. Se trata de soportar miles de pequeños contactos acumulados durante el uso.
HASTA 500 N DE RESISTENCIA AL DESGARRO
La abrasión es solo una parte del problema. En entornos forestales y outdoor, los tejidos también pueden engancharse con ramas, rocas, herramientas u otros elementos capaces de generar una concentración puntual de esfuerzo.
IBQ-MEC-516 alcanza una resistencia al desgarro de hasta 500 N tanto en urdimbre como en trama según EN ISO 13937-2. Esta prestación convierte al tejido en una solución especialmente interesante para zonas donde un pequeño enganche no debería transformarse rápidamente en un daño mayor.
SNAGGING: CUANDO UNA RAMA ENCUENTRA EL TEJIDO
En aplicaciones forestales y outdoor existe otro fenómeno especialmente importante: el snagging.
Se produce cuando una fibra o un hilo queda atrapado por un objeto externo —por ejemplo una rama, un gancho, un borde rugoso o una pieza de equipamiento— y es desplazado fuera de la estructura original del tejido. Esto puede provocar hilos tirados, bucles visibles, deformaciones o daños localizados.
La norma ASTM D3939 permite evaluar de forma estandarizada la resistencia de un tejido frente a este tipo de daño mediante el Mace Snag Test.
En una prenda diseñada para utilizarse en bosque o montaña, este comportamiento es especialmente relevante. La resistencia al snagging contribuye no solo a mantener la integridad visual del producto, sino también a prolongar su percepción de calidad y durabilidad.
MENOS PESO. MÁS EFICIENCIA DEL MATERIAL.
El verdadero valor de IBQ-MEC-516 no reside únicamente en conseguir cifras elevadas de resistencia. Está en cuánta resistencia puede obtenerse con apenas 190 g/m².

En un pantalón, esto significa poder reforzar zonas críticas sin convertir la prenda completa en una solución pesada. En footwear, significa proteger punteras, talones o paneles laterales sin recurrir necesariamente a varias capas gruesas. Y en outdoor, significa ayudar a desarrollar productos preparados para entornos exigentes manteniendo libertad de movimiento y eficiencia.
UNA OPCIÓN PARA CONDICIONES CLIMÁTICAS MÁS EXIGENTES
IBQ-MEC-516 está disponible además en diferentes configuraciones.
La versión estándar incorpora un acabado Water Repellent PFAS Free, mientras que la versión IBQ-MEC-516-TRC-WR integra una membrana impermeable y transpirable con backing de tricot de poliamida, elevando el peso a 250 g/m². También existe disponibilidad de un seam tape desarrollado para acompañar esta construcción.
Esto permite adaptar el concepto de refuerzo no solo a las necesidades mecánicas de la aplicación, sino también a las condiciones ambientales previstas.
EL RESULTADO
DURABILIDAD DONDE REALMENTE IMPORTA
IBQ-MEC-516 permite replantear cómo se construyen las zonas de refuerzo.
En lugar de añadir capas y peso de manera generalizada, el tejido permite concentrar prestaciones en las áreas sometidas a mayor desgaste.
El resultado es una combinación de:
- 190 g/m² de construcción ligera
- Cordura® para resistencia a la abrasión
- Black Dyneema® para elevada resistencia al desgarro
- 250.000 ciclos de abrasión
- hasta 500 N de resistencia al desgarro en ambas direcciones
- alta durabilidad para aplicaciones outdoor, workwear y footwear
WHERE CORDURA® MEETS DYNEEMA®
En un entorno exigente, la mejor solución de refuerzo no debería ser simplemente la más gruesa. Debería ser la que ofrece la protección necesaria con la cantidad adecuada de material. IBQ-MEC-516 combina dos fibras de altas prestaciones dentro de una construcción ligera diseñada para resistir donde otros materiales sufren más.
En el bosque.
En la montaña.
En la nieve.
Y en cada paso.
ENGINEERED FOR ENDURANCE. DESIGNED TO EXPLORE.
YOU DO. WE PROTECT.
















